17 marzo, 2021

Impulsan 31 emprendimientos de género y jóvenes rurales

El INTA y la Fundación ArgenINTA seleccionaron estos proyectos con eje en la inclusión social y reconocieron su aporte al desarrollo de los territorios para promover su financiamiento. Las propuestas se vinculan con la horticultura, granja, ganadería, apicultura, comercialización, generación de servicios y agregado de valor en origen.

La Fundación ArgenINTA y la Dirección Nacional Asistente de Transferencia y Extensión del INTA reconocieron 31 proyectos para el fortalecimiento del enfoque de género y para jóvenes rurales. Es la primera vez que ambos organismos destacan su aporte al desarrollo de los territorios e impulsan su financiamiento.

José Portillo –director de la Fundación ArgenINTA– consideró un “orgullo” el poder reconocer la labor y el aporte de estos emprendimientos con perspectiva de género y de jóvenes rurales. En este sentido, aseguró que “son piezas fundacionales y trascendentales del desarrollo territorial que demandan ser visibilizadas”.

“Desde INTA y la Fundación trabajamos en pos de la igualdad de género y el empoderamiento, al tiempo que acompañamos a los jóvenes rurales. Ambas temáticas son eje de la nueva agenda institucional”, puntualizó el director.

Por su parte, María Rosa Scala –directora nacional asistente de Transferencia y Extensión del INTA– celebró la decisión institucional de poner en marcha herramientas de financiamiento y acompañamiento para fortalecer los emprendimientos de género y jóvenes. 

En este sentido, los consideró “dos actores clave para potenciar el desarrollo sostenible en nuestro territorio nacional, dado que se caracterizan por propiciar la innovación, tener una mirada puesta en el futuro y en el cuidado del lugar que habitan”.

Asimismo, aseguró estar convencida de que esta estrategia de reconocimiento fomenta la permanencia de este capital humano valioso en sus comunidades. Y subrayó la importancia de “acompañar economías regionales, fortalecer mercados de cercanía e innovar con procesos de agregado de valor, en particular los que incorporan la mirada del enfoque de género como parte de los procesos”.

A su vez, no dudó en agregar: “Nos queda como desafío estar atentos para acompañar a los pendientes mediante nuevas herramientas y de fortalecer las redes de colaboración regional e internacional vinculadas a género y juventud rural”. Para Scala, todo ello permitirá desplegar más transformaciones en el medio rural con un enfoque sólido en sostenibilidad económica, social, de género y ambiental.

El desarrollo territorial, objetivo transversal

Los 31 proyectos destacados tienen como eje temático transversal la inclusión social y se vinculan con actividades como la horticultura, granja, ganadería, apicultura, comercialización, generación de servicios y agregado de valor en origen, como el tejido y el agroturismo.

Por un lado, se seleccionaron 15 emprendimientos de jóvenes que habitan en comunidades rurales y realizan actividades productivas o de servicios; o bien aquellos que planean insertarse en el medio rural o se encuentran en etapas de formación. Mientras que, los proyectos de fortalecimiento del enfoque de género tienen como objetivo consolidar la participación de mujeres y diversidades.

A partir de este reconocimiento, los emprendimientos contarán con el financiamiento de diversas actividades de los proyectos que les permitirán dar un salto cualitativo, en cuanto a la participación de jóvenes rurales y el empoderamiento de mujeres y diversidades. Esta última rama, se enmarca dentro de una política activa de la institución, que busca la incorporación del enfoque de género en toda su cartera.

De los 16 proyectos trabajados en relación a la perspectiva de género que fueron seleccionados, se destaca la participación de ocho mujeres trans en el emprendimiento “Huerta de la Diversidad”. Se trata de una iniciativa en la ciudad bonaerense de Mar del Plata, que tiene por objetivo fortalecer un espacio de producción colectivo para el autoconsumo y la comercialización de los excedentes y de las plantas de vivero.

“Las compañeras del colectivo trans-travesti representan a un sector socialmente vulnerado, que sufre la discriminación y la falta de oportunidades de estudio, trabajo e integración”, explicó el responsable del proyecto por el INTA, Mauricio Navarro. A su vez, agregó que “existe una deuda histórica con el colectivo, y ahora, con este proyecto y en articulación con la Dirección Provincial de Políticas para la Diversidad, se intenta trabajar de forma integral con las problemáticas que enfrentan”.

Por su parte, una de las partícipes del proyecto, Cecilia González, señaló que, actualmente, se encuentran en etapa de formación y que “con el acceso a las herramientas e insumos necesarios para fortalecer el emprendimiento, podremos consolidar una trayectoria laboral que nos permita complementar y mejorar nuestros ingresos”.

Otro de los proyectos destacados es el del Grupo de Mujeres Esperanza de la localidad de Iruya, Salta, que comercializa artesanías textiles con fibras ovinas y de llama, e intenta desarrollar una estrategia de venta digital para complementar la modalidad de venta a turistas por la pandemia del coronavirus.

En sus inicios, el grupo fue un espacio de contención para mujeres en situación de violencia de género, que además son jefas de hogar, por lo que los ingresos que puedan generar con la producción de artesanías son fundamentales para el desarrollo de sus familias.

En este sentido, una de las mujeres del grupo, Rosa, explicó que se han asesorado en la comercialización, y que actualmente cuentan “con el apoyo de técnicos de la Agencia de Extensión Rural Humahuaca y del área de INTA Diseño”.

Por último, resulta destacable el trabajo que otro grupo de mujeres lleva adelante en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. El proyecto aborda la producción fruti-hortícola agroecológica, enfocada en la producción de hortalizas, dándole valor agregado al excedente de la producción con elaboración de conservas, dulces y encurtidos.

“Nuestro objetivo es llevar adelante esas tareas con el uso de tecnologías adecuadas que permitan llegar a los consumidores con productos de mejor calidad y al mismo tiempo, queremos generar una economía independiente para las mujeres y crear un espacio de encuentro y de intercambio de conocimientos y experiencias”, aseguró Mariana, una de las participantes del proyecto.

En este sentido, el responsable del trabajo por la EEA INTA Concepción del Uruguay, precisó que “el proyecto hace hincapié en actividades de capacitación en el cuidado y la manipulación de los alimentos y en las técnicas de elaboración de conservas, y también se pretende habilitar una sala de valor agregado para poder elaborar los productos con mayor seguridad y eficiencia y tener la oportunidad de diversificar la producción”.

Los proyectos de jóvenes rurales están relacionados con la conformación y fortalecimiento de emprendimientos vinculados a la producción primaria, la generación de agregado de valor, la comercialización, los servicios y otras actividades relacionadas al desarrollo del territorio.

Entre los 15 proyectos de jóvenes rurales seleccionados, se destaca uno presentado por cinco jóvenes capacitados técnicamente para la construcción de estufas de alto rendimiento en el sector insular del Delta del Paraná, con acompañamiento del INTA Delta.

“Quienes vivimos en la segunda y tercera sección del Delta bonaerense sabemos que la utilización de leña y biomasa es una práctica cotidiana entre los habitantes por su disponibilidad y bajo costo, pero las tecnologías implementadas son de baja eficiencia, es decir que se necesita una gran cantidad de leña para calefaccionar un ambiente”, explicó uno de los jóvenes que participa en el proyecto.

En esa línea, otro de los partícipes aseguró que, además, una familia “puede usar dos o tres garrafas de gas envasado de 10 kilos por mes, lo que supone un gasto de 2400 pesos mensuales”. Es por eso que las estufas de doble cámara de combustión que pretenden construir, que presentan un rendimiento del 75%, permiten ahorrar dinero, disminuyen la emisión de gases contaminantes, ahorran combustible y no generan humo dentro de las viviendas.

Otro de los proyectos seleccionados aborda el aprovechamiento de los frutos del monte nativo santiagueño, mediante el procesamiento y la elaboración de productos artesanales como alternativas para el agregado de valor y la comercialización.

Se trata de diez mujeres jóvenes que, con el apoyo de la Agencia de Extensión Rural Quimilí del INTA, buscan recuperar saberes ancestrales de algunas comunidades de Santiago del Estero e implementar buenas prácticas de manufactura para la elaboración de productos artesanales.

En esta línea, el responsable del proyecto por el INTA, Javier Reinaldi, consideró que se presentan oportunidades interesantes en relación al trabajo que pueden realizar las jóvenes: “En primera instancia, existe la posibilidad de agregar valor a recursos del monte nativo sin impacto negativo en el ambiente y en segundo lugar, hay productos muy demandados por los habitantes de la región, como harinas sin TACC y arrope”.